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Te desafío a disfrutar el amor

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LTDADEA
Hablemos en confianza

Lo que vas a leer no es un libro tradicional. Su forma está basada en la creencia de que, autor y lector, pueden comunicarse como dos compañeros sentados frente a frente. Las hojas impresas que tienes en tus manos son una máquina del tiempo que nos ubica en el mismo espacio y lugar. Tenemos anhelos similares. Por eso nos dimos cita aquí.

Hoy tenemos un propósito:

Hablar sobre amor y sexo.

Lee las siguientes páginas con la confianza de alguien que desea reflexionar en compañía de su amigo. Como ocurre en todas las buenas charlas, cada participante dirimirá, al final, sus propias conclusiones. Yo no te daré fórmulas mágicas. No existen.

Tú y tu pareja, si la tienes, conforman una entidad única. Por ello (eso sí), te recomiendo que ambos lean el libro y hablen sobre cada tema. Pocas prácticas les serán más fructíferas que charlar abiertamente después de la lectura, para después trabajar en equipo sobre sus propios retos.

Porque los libros de amor y sexo no son concluyentes.

Sólo sirven para dar ideas. Por ejemplo: hace poco leí la obra de un autor a quien admiro. Reconocí en su último trabajo ciertas verdades imposibles de rebatir, pero también identifiqué una estela de amargura. Conforme avanzaba leyendo, supuse: “Alguien que piense así tiene que haberse divorciado”. No tardé mucho en comprobarlo. En el primer tercio del libro, él confesaba abiertamente que se había separado después de quince años de matrimonio y que, aunque muchos de sus clientes lo consideraron un fracasado en esa área, él veía su divorcio como ganancia y oportunidad.

No pretendo criticar a mi colega.

Pero deduzco que al hablar de amor y sexo, todos acabamos justificando nuestra propia historia. Quizá él no se hubiera divorciado de estar casado con mi esposa, y su libro emanaría otras conclusiones. ¿Quién sabe?

En mi caso, no sé nada sobre la forma de vivir en una alcoba conyugal con alguien diferente a mi mujer, y por ende sólo puedo escribir sobre cómo ser un buen amante de ella, pero no de tu pareja. (Lo mismo que otro autor únicamente será capaz de convencerte de por qué debes separarte de un cónyuge como el que él tuvo, pero no como el que tú tienes o tendrás).

Así que en cuestiones de amor y sexo, independientemente de los títulos, estudios, logros y credenciales que nos sustenten, los autores siempre argumentamos a favor de nuestra propia trayectoria personal.

¿Cuál es la mía?

Aunque te hablaré de ella a lo largo del libro, voy a adelantarte que después de treinta años de casado estoy firmemente convencido que es posible hallar la plenitud en el matrimonio.

Mi esposa y yo somos muy diferentes, por eso mucha gente a veces no se explica cómo es que nos casamos. Tampoco nosotros. Lo cierto es que, además de la atracción química explosiva de nuestros cuerpos, nos complementamos mentalmente: lloramos escuchando las mismas canciones y, tomados de la mano, nos sentimos uno cada vez que pedimos la protección de Dios; somos socios y cómplices; yo tengo lo que a ella le falta y ella me aporta aquello de lo que carezco. Como dirían Masters y Johnson: “Para los hombres y mujeres que básicamente se aceptan y se respetan el uno al otro como seres humanos independientes e iguales, las diferencias pueden ser, antes que una amenaza, un estímulo para el crecimiento”. Ése es el fundamento de este trabajo.

Ahora que estamos enfocados, comencemos.

Nos hallamos en el mismo instante y lugar.Tengo junto a mí un sillón muy cómodo, vacío. Es para ti. Siéntate.Nota que el área está bastante despejada.Hace dos semanas terminé de escribir “Te desafío a prosperar” y estos días me he dedicado a poner todo en su lugar. Mi familia lo celebró con música, y mi Princesa me dio una carta diciéndome cuán orgullosa estaba de mí.Debe ser muy alentador para una joven ver a su padre aparecer de entre libros y papeles y comprobar que está vivo.Teófila aprovechó para pasar por aquí y fregar el piso con abrillantador aromático. Lo hace a propósito. Sabe que el olor suele mantenerme alejado por un tiempo. Pero esta vez se equivocó.¡Estamos aquí tú y yo, de nuevo!

PRIMERA PARTE

RETOS GENERALES
Primer desafío
Vislumbra tu círculo secreto

Hablemos de nuestra esencia. Quienes nos conocen, sólo pueden vislumbrar (como en un iceberg), el 15% de lo que somos.
Por debajo de la superficie, tú y yo mantenemos una vida íntima que nos apuntala.
Secretamente podemos falsificar firmas de documentos, meternos a la bolsa cosas que no nos pertenecen, jugar a la infidelidad, drogarnos, desperdiciar el tiempo… También en secreto podemos trabajar, producir obras creativas, entrenar para competir, ensayar, planear…
Cuanto hacemos en secreto nos define.
Al darle la mano a una persona, no podemos conocer sus prácticas secretas —ni ella adivina las nuestras—, pero todos las tenemos.
La actividad sexual sucede en lo secreto.
Es así. Todos practicamos nuestra sexualidad, lícita o no, en secreto.
Tú lo haces y yo también: cerramos la puerta para entregar mente o cuerpo a momentos que no pueden divulgarse. Sólo los actores porno se quitan la ropa frente a la ventana pública. Sin embargo, aunque las personas comunes preferimos privacidad, tarde o temprano todo lo que hacemos en secreto también sale a la luz. Tácita o explícitamente.
Protegido por su anonimato, un ejecutivo viajero se acuesta con prostitutas, una mujer casada se deja manosear por su entrenador deportivo, un empresario seduce a su asistente, un catedrático tiene relaciones sexuales con su alumno, un líder moral se deleita viendo pornografía… Todos perpetran su disipación creyendo que no serán identificados, pero existe una ley universal: nada secreto quedará sin ser descubierto y todo lo escondido llegará a saberse.
Nuestra vida está sustentada por lo que hacemos en secreto.

Y lo escondido se intuye, se adivina, se sospecha.

Y lo escondido se intuye, se adivina, se sospecha.La composición primaria de nuestra esencia oculta se amalgama en dos tipos de valores: éticos y sexuales. Somos seres espiritual y corporalmente fusionados. Tus costumbres íntimas y tus valores caminan de la mano.Podrías ser consejero de multitudes; si en tu habitación secreta, donde se manifiesta la verdad, practicaras una sexualidad discordante de lo que profesas, serías en realidad un demagogo vacío, un fanático peligroso. Muchos fundamentalistas suelen hablar sobre cómo evitar el “pecado” y las “llamas del infierno”, mientras ocultan sus perversiones sexuales detrás del discurso moralizador. ¡Pero la espiritualidad verdadera no se vive en el templo, sino en la intimidad! Lo más privado (y substancial) de nuestra existencia lo conforman el sexo y el espíritu. Uno de mis amigos de la escuela secundaria cayó en una red de pornografía infantil. Participó en sesiones fotográficas y películas clandestinas, y aunque logró escapar de la mafia, se hizo buscador obstinado de lo erótico, seducía a las jóvenes y las persuadía de tener relaciones con él. En varias ocasiones usó sustancias ilegales para excitarlas y forzó a sus novias. Lastimado por un pornógrafo infantil cuando fue adolescente, tuvo consecuencias indeseables.Es uno de los principales problemas de los seres humanos:

Y lo escondido se intuye, se adivina, se sospecha.La composición primaria de nuestra esencia oculta se amalgama en dos tipos de valores: éticos y sexuales. Somos seres espiritual y corporalmente fusionados. Tus costumbres íntimas y tus valores caminan de la mano.Podrías ser consejero de multitudes; si en tu habitación secreta, donde se manifiesta la verdad, practicaras una sexualidad discordante de lo que profesas, serías en realidad un demagogo vacío, un fanático peligroso. Muchos fundamentalistas suelen hablar sobre cómo evitar el “pecado” y las “llamas del infierno”, mientras ocultan sus perversiones sexuales detrás del discurso moralizador. ¡Pero la espiritualidad verdadera no se vive en el templo, sino en la intimidad! Lo más privado (y substancial) de nuestra existencia lo conforman el sexo y el espíritu. Uno de mis amigos de la escuela secundaria cayó en una red de pornografía infantil. Participó en sesiones fotográficas y películas clandestinas, y aunque logró escapar de la mafia, se hizo buscador obstinado de lo erótico, seducía a las jóvenes y las persuadía de tener relaciones con él. En varias ocasiones usó sustancias ilegales para excitarlas y forzó a sus novias. Lastimado por un pornógrafo infantil cuando fue adolescente, tuvo consecuencias indeseables.Es uno de los principales problemas de los seres humanos:

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