Eliza y sus monstruos

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Eliza y sus monstruos

Eliza Mirk es la clase de nombre que le das a la chica rara que se aferra a su exnovio durante semanas después de que este la manda a volar, porque se niega a aceptar que él la odia con toda su alma. Eliza Mirk es una villana de poca monta con una guarida secreta en las alcantarillas. Eliza Mirk pertenece al mundo de los cómics.

          Pero yo soy Eliza Mirk. No creo estar tan desesperada o desquiciada como para aferrarme a un exnovio que rompió conmigo. No tocaría una alcantarilla ni con un palo de tres metros de largo y, desafortunadamente, no vivo en un cómic. Aunque creo que mi vida sí parece una especie de historieta.

          Durante el día voy a la escuela, y al llegar la noche me despojo de mi identidad secreta para convertirme en LadyConstellation, creadora de Mar Monstruoso, uno de los webcómics más populares de Internet, e intrépida madre de su grupo de fans. Mi superpoder es la capacidad de dibujar durante horas sin darme cuenta del tiempo que ha pasado o de que no he comido. Siempre logro desaparecer detrás de mi disfraz, y soy excelente para sobresalir bajo mi verdadera forma.

          Tal vez se pregunten por qué elegí el nombre LadyConstellation.

          La respuesta es que en Mar Monstruoso mi cultura favorita proviene de un pueblo que tiene estrellas en su sangre. Estas personas —los Nocturnianos— trazan instintivamente gráficas de las estrellas. Esa es su vocación en la vida. Es lo que sienten que tienen que hacer, así como yo siento que es mi deber contar su historia.

          LadyConstellation es quien está trazando esta historia, dibujando las líneas entre las tramas, los personajes y los lugares, del mismo modo que los Nocturnianos dibujan las conexiones entre las estrellas. Es intrépida, como los Nocturnianos; misteriosa y reservada, igual que los Nocturnianos; y como ellos, también cree en el misticismo, lo sobrenatural y lo desconocido.

          LadyConstellation es la heroína que derrota a Eliza Mirk una vez por semana y celebra con todos sus admiradores. Es amada por todos, incluso por la villana, porque sin ella la villana no existiría.

Yo soy LadyConstellation.

También soy Eliza Mirk.

He aquí la paradoja que jamás podrá ser resuelta.

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LO MEJOR QUE LEERÁS HOY

Publicado a las 10:46 a. m., el 02-19-2014 por Apocalypse_Cow

Vayan al enlace, lean esto y agradézcanme después.

http://marmonstruoso.blogspot.com/

+503, 830/-453 | 2, 446, 873 Comentarios | Responder | Marcar

El post que originó todo apareció en la pantalla de mi computadora cuando me tumbé frente a ella esta mañana. De ayer a hoy llegaron otros trescientos comentarios. Ya no sé qué es lo que dicen, porque dejé de leerlos hace meses. Sé que algunos los escriben los fans, pero la mayoría son de los trolls. No checo el post para revisar los comentarios, sino porque es mi recordatorio diario de que todo esto —toda mi vida— es algo real.

          Mi inicio está marcado con fecha y hora en la historia.

          Me aliso un poco el enredado cabello, bostezo y me froto los ojos para espantar el sueño. Parpadeo, y cuando abro los ojos de nuevo el post sigue ahí, ocupando felizmente los primeros puestos del subforo Mentes Maestras para webcómics. Uno pensaría que, después de dos años, ya habría bajado de lugar, pero no.

          Cierro el navegador antes de traicionar mis propias reglas. No leo los comentarios. Los comentarios son como bombas para los muros mentales, y en este momento necesito esos muros más que nunca. Abro Photoshop para buscar el archivo en el que estaba trabajando anoche: una página a medias de Mar Monstruoso. Todos los dibujos lineales están listos. Empecé a colorearlos pero no terminé, y también debo añadir el texto. Pero no importa, porque todavía tengo tiempo. Esta será una de esas semanas en las que debo preparar un capítulo entero. El mínimo por semana es una página. Normalmente, mi promedio son tres páginas. Siempre tengo algo que publicar.

          Doy un vistazo rápido a la página de cómics, yendo de recuadro en recuadro, mientras reviso nuevamente los personajes y los escenarios. Organizo el resto de los colores en mi mente, y después las fuentes de luz, las sombras y el texto. La secuencia de movimientos parece estar bien, pero en el recuadro inferior volví a dibujar la nariz de Amity demasiado angosta. Esto es muy evidente en los primeros planos de su cara, y el problema siempre es su nariz. Tendré que arreglarla más tarde, porque ahora ya no tengo tiempo.

          Como si mi despertador estuviera de acuerdo conmigo, la alarma empieza a sonar y pego un salto, aunque ya sé que está a punto de sonar, y aun cuando estoy mirándolo fijamente. Camino con pereza al otro lado de la habitación para apagar el despertador, antes de que el ruido despierte a Church y a Sully que duermen en la habitación de al lado. Los estudiantes de bachillerato son tan estúpidos que se sienten los reyes del mundo por poder dormir media hora más. Cuando por fin bajo las escaleras, veo que mamá ya me ha preparado dos huevos cocidos y un vaso de jugo de naranja recién exprimido. No sé cuándo puso a cocer esos huevos. Estoy segura de que no lo hizo anoche, y apenas acaba de salir el sol.

          Mamá está sentada frente a la barra de la cocina, con su ropa para hacer ejercicio y su cola de caballo saltarina, leyendo en la tableta un artículo sobre cosas de salud. Tiene algunos mechones de cabello fuera de lugar. Alcanzo a escuchar el sonido de la regadera en el baño al final del pasillo. Eso quiere decir que mamá y papá acaban de regresar de su carrera matutina. Qué odioso.

          —¡Buenos días, cari!

          Sé que en algún universo el volumen de su voz debe de ser considerado normal, pero en este no lo es.

          —Te preparé el desayuno. ¿Te sientes bien? Te ves un poco gris.

          Le respondo con un gruñido. La mañana es la hora del diablo. Y mamá me ha dicho: “Te ves un poco gris”, al menos una vez por semana durante el último año. Me dejo caer sobre el banco en la barra de la cocina, frente a los huevos y el jugo, y empiezo a comer. Tal vez debería beber un poco de café. El café podría ayudarme, aunque también podría desencadenar un interminable ataque de depresión.

          Debajo del codo de mamá está la edición de hoy del Westcliff Star. Lo saco de un jalón y le doy la vuelta. El encabezado de la primera plana dice COLOCAN SEÑALAMIENTOS EN LA CURVA DE WELLHOUSE. Abajo del título hay una imagen que muestra la peligrosa curva de la carretera, más allá del puente Wellhouse, donde varias coronas de flores, listones y juguetes decoran el lugar. Así son siempre las noticias locales de Indiana: como no tienen nada que contar, llenan las páginas con recordatorios de que la Curva de Wellhouse mata a más personas anualmente que el gran tiburón blanco. Otra noticia local de Indiana: comparar una curva de la carretera con un tiburón.

          Termino de comer el primer huevo. Papá llega desde el final del pasillo, oliendo a chicle de hierbabuena y vistiendo un conjunto deportivo ligeramente distinto al que usa cuando sale a correr con mamá, lo cual quiere decir que esa es su ropa de trabajo para el día.

          —¡Buenos días, Huevito! —me grita papá, poniendo las manos sobre mis hombros e inclinándose para besarme la coronilla. Al escuchar ese apodo suelto un nuevo gruñido, y me meto a la boca un enorme trozo de huevo. Mis celestiales huevos cocidos.

          —¿Cómo dormiste? —me pregunta.

          Me encojo de hombros. ¿Es mucho pedir que nadie me hable por la mañana? Apenas tengo la energía suficiente en la boca para comer mis deliciosos huevos; ya no me queda fuerza para formar palabras. Y eso sin tomar en cuenta que en veinte minutos tengo que manejar hasta mi escuela para pasar allí siete horas seguidas, y estoy segura de que ahí habrá mucha gente hablando sin parar, me guste o no.

          Mamá distrae a papá con su artículo sobre la salud, que creo que habla de los beneficios del ciclismo. Dejo de prestarles atención, y empiezo a leer sobre el conductor del autobús de la banda de la Preparatoria Westcliff que el verano pasado se quedó dormido mientras manejaba de regreso de las competencias regionales, saliéndose de la carretera en la Curva de Wellhouse. Mastico un bocado. El caso anterior fue un hombre que manejaba acompañado de su hijo durante el invierno. Bebo un poco de jugo. Y antes de eso, una mujer que llevaba a sus dos hijos a la guardería temprano por la mañana. Mastico otro bocado. Un grupo de adolescentes ebrios. Termino de comer mi huevo. Una chica que viajaba sola y que tuvo la mala suerte de pasar por el trozo equivocado de capa de hielo. Bebo el último trago de jugo. Lo que deberían hacer es levantar una valla protectora para impedir que la gente siga saliendo disparada por la curva, colina abajo hasta el río, pero no. Sin la Curva de Wellhouse no tendríamos noticias.

          —No olvides que tus hermanos tienen su primer partido de futbol esta tarde —me dice mamá mientras me levanto del banco y llevo mi plato y mi taza al fregadero—. Están muy emocionados, así que todos debemos estar ahí para apoyarlos. ¿De acuerdo?

          Odio cuando dice “¿de acuerdo?” en ese tono. Como si estuviera esperando que yo reaccione enojada incluso antes de que las palabras salgan de su boca. Siempre lista para pelear.

          —Sí —es la única palabra que consigo decir.

Subo las escaleras para ir por mi mochila, mi cuaderno de dibujo y mis zapatos. Brinco un par de veces intentando que la sangre fluya hacia mi cerebro. Huevos: terminados. Nivel de energía: alto. Estoy lista para la batalla.

          Resisto la tentación de regresar a mi computadora, abrir el navegador y revisar los foros de Mar Monstruoso. No leo los comentarios y tampoco reviso los foros antes de ir a la escuela. Esa computadora es mi madriguera e Internet es mi País de las Maravillas. Solo puedo sumergirme en él cuando no importa que me pierda allí dentro.

Amity había nacido dos veces. El primer nacimiento era igual al de todos los demás, y nunca se acordaba de él. No le daba mucha importancia al hecho de no recordarlo, porque había aprendido hacía muchos años que no ganaba nada con pensar en ello. El segundo nacimiento —o renacimiento, dependiendo de su estado de ánimo— lo recordaba con una claridad sorprendente, y suponía que así sería por el resto de su vida.

          Su segundo nacimiento fue el día en que el Observador la eligió como su receptora.

Hay quienes han calificado a Mar Monstruoso como un fenómeno. Uno que otro artículo, algunos críticos y los fans.

          Yo no puedo decir lo mismo, porque es una creación mía. Es mi historia —la historia que más me importa en esta vida, y que además muchas personas disfrutan— pero no puedo decir que es un fenómeno porque eso sería pretencioso y narcisista, y la verdad es que me da asco verlo de ese modo.

          ¿Es extraño que el reconocimiento me provoque asco?

          Hay muchas cosas relacionadas con Mar Monstruoso que me dan asco.

          La historia es, a la vez, muy fácil y muy difícil de explicar. Nunca he intentado hacerlo en persona, pero supongo que si lo hiciera terminaría vomitando en los zapatos de alguien. Explicar algo en línea es tan sencillo como copiar un enlace y decir: “Mira, lee esto”. Entonces la persona hace clic en el enlace y lee la página de inicio. Si le gusta, continúa leyendo. Si no, bueno, ¡qué se le va a hacer!, al menos no tuve que hablar.

          Si de verdad tuviera que explicar la historia sin tener a la mano la referencia tan útil de la historia misma, supongo que sonaría más o menos así:

          “En el lejano planeta Orcus, una chica y un chico luchan en bandos opuestos en una guerra entre nativos y colonizadores de la Tierra. Tanto la chica como el chico son receptores de parásitos de energía, cuya única debilidad son el uno para el otro. Hay cantidades enormes de océano y hay monstruos dentro de ese océano. Pasan muchas cosas y los colores son bonitos”.

          Por algo soy dibujante y no escritora.

          Empecé a publicar Mar Monstruoso en línea hace tres años, pero la cosa explotó cuando el post que originó todo apareció en el sitio Mentes Maestras. La gente lo descubrió, y empezó a leer.

          Les interesó.

          Eso fue lo más extraño de todo. Otras personas, además de mí, se interesaron en la historia. Se interesaron en Amity y Damien, y en el destino de Orcus. Querían saber si las especies de monstruos marinos tenían nombres. Querían que publicara las páginas puntualmente y que tuvieran buena apariencia. Incluso empezaron a interesarse en mí. Querían conocerme, aunque nunca han podido averiguar más allá de mi nombre de usuario. Los fans no lo han logrado, los trolls tampoco, y ni siquiera los artículos o los críticos. Tal vez lo que ayudó a convertirlo en un fenómeno fue el anonimato de la autora. Esto definitivamente me ayudó a no sentir tantas náuseas al trabajar. Todo el tiempo recibo correos electrónicos de agentes y editoriales ofreciéndome publicar Mar Monstruoso, pero los elimino de inmediato; la edición tradicional es una cosa enorme y aterradora a la que tengo que espantar con un palo de vez en cuando para no sentirme agobiada por la idea de una máquina corporativa maltratando a mi bebé.

          No hice Mar Monstruoso pensando en que se convertiría en un fenómeno; lo hice porque era la historia que me gustaba. Y sigo haciéndolo porque hay algo dentro de mí, en el fondo de mi corazón, que me dice que tengo que hacerlo. Fui puesta en la Tierra para crear esto, para mí y para mis fans. Esta historia es mía, y es mi deber darla a conocer al mundo.

          ¿Esto me hace sonar pretenciosa?

          No me importa.

          Es la verdad.

FOROS SOBRE MAR MONSTRUOSO

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PERFIL DE USUARIO

LadyConstellation**

Admin.

 

 

EDAD: 00

UBICACIÓN: Isla Nocturna

INTERESES: Montar monstruos marinos, trazar estrellas, explorar palacios con forma de reloj.

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ACTUALIZACIONES

Ver actualizaciones anteriores

Oct 14 2016

¡No olviden que esta semana las nuevas playeras de Mar Monstruoso estarán en oferta! Tenemos playeras de Amity y Dallas, de Damien y los cuervos del terror, y de muchos monstruos marinos. ¡Vayan a verlas! marmonstruoso.com/store

Oct 15 2016

¡Guau, sí que les gustaron las playeras! ¡Ya vienen más en camino!

(¡Por cierto, no se olviden de la próxima recopilación!).

Oct 17 2016

Chicos, creo que las páginas de esta noche les van a encantar.

Oct 18 2016

Jejejejeje les dije que les iban a gustar. >:D

Oct 19 2016

Sí, sí, ya lo sé. Soy mala.

Oct 19 2016

¡Como les gustaron tanto las playeras, esta semana también estarán en oferta! ¡Recién salidas de la imprenta!

Oct 20 2016

¡Estoy súper emocionada por el capítulo de Dog Days de esta noche! Espero verlos a todos en la sala de chat.

Cuando le preguntaban a Amity cómo había sido el renacimiento, ella respondía diciendo: “Doloroso”. Una criatura de pura energía se había metido en ella para reorganizar toda su estructura genética. ¿De qué otra forma podría ser? Pero la gente de Isla Nocturna era persistente, y profundamente espiritual, y el Observador era uno de sus grandes guardianes, así que después cambió la respuesta a “Iluminador”.

La escuela me parece más que nunca un castigo.

          Simplemente no me importa. Estoy de pie frente a mi casillero en esta linda mañana de octubre mirando fijamente al final del corredor. Un cartel de bienvenida decora la entrada del pasillo, recordando a los estudiantes que no se olviden de comprar sus boletos para el partido de futbol americano del viernes por la noche. Alguien colgó ese cartel allí. Por Dios, alguien hizo ese cartel. Una persona dibujó eso. Los demás estudiantes pasan a mi lado vistiendo sus atuendos para este día en particular de la semana de bienvenida, que resulta ser el día hippie. Se pueden ver por todas partes símbolos de paz y camisetas desteñidas. El espíritu escolar en todo su esplendor.

          Yo apenas logro terminar mi tarea cada noche; ¿cómo es posible que los demás tengan la fuerza de voluntad necesaria para interesarse en este tipo de cosas? Los que parecen más divertidos, con sus disfraces totalmente ridículos, son estudiantes de último año, igual que yo. ¿Cómo? ¿Por qué? Estas son preguntas reales: siento como si alguien acabara de contar un chiste, y yo me hubiera perdido la parte graciosa. Y ahora todos se ríen excepto yo.

          Sigo de pie frente a mi casillero, con mis pantalones de mezclilla flojos y una sudadera holgada, contando los minutos hasta que tenga que rendirme e ir a la hora de Tutoría. Un grupo de chicos con bandas en la cabeza y gafas color de rosa se amontonan alrededor del casillero junto al mío; uno de ellos abre la puerta con tal fuerza que me golpea la espalda en medio de los hombros. El chico empieza a disculparse, pero cuando se da cuenta de que es a mí a quien ha golpeado, su voz se transforma en una carcajada mal disimulada. Me doy la vuelta y los ignoro hasta que se marchan, pero entonces otro de los chicos se cubre la cabeza con su capucha y empieza a actuar como una criatura de las cavernas, con la espalda encorvada y las manos extendidas simulando unas garras retorcidas. Los otros chicos se ríen, como si no se dieran cuenta de que todavía puedo verlos. Me quito mi propia capucha de un tirón.

          No entiendo este lugar, pero solo tengo que sobrevivirlo otros siete meses —siete meses hasta la graduación, y luego la universidad—. Y, según lo que he escuchado de varias fuentes respetables entre los fanáticos de Mar Monstruoso, la universidad supera en tal grado a la preparatoria que es ridículo.

          Quiero estar ahí. Quiero estar en ese lugar en el que la preparatoria es un chiste; donde no tenga que estar cerca de nadie si no quiero y a nadie le importe la ropa que uso, ni cómo me veo, ni las cosas que hago.

          Cuando los chicos desaparecen a la vuelta de la esquina y toda la atención puesta en mí se desvanece, vuelvo a voltear hacia mi casillero. Durante el primer año lo adorné con ilustraciones y fan art de Los Hijos de Hipnos, mi serie de libros favorita. Había algunos bocetos de Mar Monstruoso escondidos en las esquinas, pero eso fue antes de que Mar Monstruoso existiera. Ahora, lo único que hay en mi casillero son mis cosas de la escuela. Mis libros de Estadística e Historia los guardo en mi mochila. Y mi cuaderno de dibujos lo llevo siempre bajo el brazo. La mochila va colgada sobre mis hombros, y así mi dignidad va bien resguardada.

          Llego al salón de Tutoría.

          —Eliza, necesito que vengas conmigo un segundo.

          La profesora Grier tiene la mala costumbre de acaparar al primer estudiante que entra por la puerta de su salón siempre que necesita algo, y hoy me tocó a mí ser la desafortunada incauta que llevará a cabo sus felices deseos. La profesora me sonríe y parece el vivo retrato de la alegría, con su vestido de verano amarillo fuera de temporada y sus aretes en forma de plátano.

          Alejo mi brazo de su mano para que no parezca que no quiero que me toque. La profesora Grier no me molesta. La mayoría de los días me cae bien. Ojalá me enseñara alguna asignatura real en vez de tenerla solo durante la hora de Tutoría, porque no me obliga a hablar si no quiero, y toma en cuenta el simple hecho de asistir a la tutoría como la calificación total de tu participación en el curso.

          —Hoy tenemos un nuevo estudiante de intercambio en la escuela —dice, sonriendo, mientras se hace a un lado.

          Detrás de ella hay un chico un poco más alto que yo, con cuerpo de jugador de futbol americano, que lleva pantalones de mezclilla y una camiseta de la preparatoria Westcliff. No ha estado aquí ni un día y ya está lleno de espíritu escolar. Se pasa una mano a través de su corto cabello oscuro y me mira, con una expresión vacía, como si no me viera ahí frente a él. El estómago me da un vuelco. Es exactamente el tipo de persona que trato de evitar —me gusta ser invisible, no quiero que nadie me mire así.

          —Te presento a Wallace —dice la profesora Grier—. Pensé que podrías darle algunos consejos sobre la escuela y ayudarlo con su horario antes de que termine la hora de Tutoría.

          Me encojo de hombros. No me voy a negar, porque, normalmente, decir no ocasiona más problemas de los que resuelve. La profesora Grier me sonríe.

          —¡Estupendo! Wallace, te presento a Eliza. Puedes pasar y sentarte junto a ella.

          Wallace me sigue hasta mi asiento al fondo del salón. Se mueve lentamente, camina despacio y mira a su alrededor como si todavía estuviera dormido. Me mira de nuevo, y al ver que no digo ni una sola palabra, saca su teléfono del bolsillo y empieza a revisar sus mensajes.

         De todas formas no quería hablar con él. La escuela es bastante simple —estoy segura de que es lo suficientemente listo para arreglárselas sin mi ayuda.

          Doblo mis piernas poniendo los pies sobre la silla de mi escritorio, acomodo el cuaderno de dibujos sobre mis rodillas para que nadie pueda verlo y empiezo a trabajar en la siguiente página de Mar Monstruoso. Me olvido de Wallace; me olvido de la profesora Grier; me olvido por completo de toda la escuela.

          Ya no estoy aquí.

          Logro llegar al final del día igual que siempre: siendo tan invisible que los profesores nunca me detectan, y resistiéndome a la tentación de revisar los foros de Mar Monstruoso en mi celular. He oído decir que la escuela se vuelve mucho más fácil cuando tienes amigos con quienes hablar, pero todos mis amigos son virtuales. Solía tener amigos reales, o al menos eso creía. De pequeña, tenía amigos en la escuela y en mi vecindario, pero nunca fueron buenos amigos. Jamás me invitaban a sus pijamadas o al cine. Un par de veces me invitaron a sus fiestas de cumpleaños, pero creo que lo hacían porque mamá acosaba a las otras mamás. Era una niña rara, y sigo siendo rara. La diferencia es que ahora ninguno de mis compañeros de clases, ni yo tampoco, creemos que deberíamos interactuar más allá de lo estrictamente superficial.

          Papá suele decirme que el hecho de que yo me considere rara es normal.

          —Bueno, Huevito, confía en mí cuando te digo que muchos chicos de tu edad piensan lo mismo.

          Tal vez tenga razón. Lo único que sé es que cuando, el año pasado, Casey Miller me vio caminando detrás de ella en el pasillo, gritó aterrorizada antes de echarse a correr. Obviamente se disculpó conmigo a regañadientes unos segundos después, pero estábamos en un pasillo repleto de gente —¿quién se asusta por tener a otro estudiante detrás suyo?—. Sé que una semana antes, llegué tarde a la clase de Educación Física porque tenía unos cólicos menstruales particularmente desagradables, y por mi culpa toda mi clase tuvo que subir y bajar escaleras durante diez minutos, cosa que hasta el día de hoy hace que me miren como solamente debería mirarse a los asesinos. Sé que unos meses antes de eso, Manny Rodríguez les propuso a algunos de sus compañeros de natación que se colaran antes que yo en la fila del almuerzo, pero ellos se negaron a hacerlo porque les dio miedo que yo invocara un demonio para castigarlos.

          ¿Parezco ese tipo de persona? ¿Una sectaria? ¿Una fanática religiosa? ¿Acaso soy tan rara como para ser la “villana” de la semana en algún programa de crimen del horario estelar?

          Mis padres se preguntan por qué no tengo más amigos, y he aquí la razón: porque no quiero ser amiga de esta gente. Hasta los que son buena onda creen que soy rara; puedo verlo en sus caras cuando nos ponen a trabajar en pareja para algún proyecto. Soy esa clase de persona que te hace rezar por que la maestra no la ponga en tu equipo. Y no es porque sea una mala estudiante, ni porque deje que los demás hagan todo el trabajo, sino porque me visto como una indigente y nunca hablo con nadie. Cuando era muy pequeña, esta clase de comportamiento era adorable. Ahora solo es raro.

          Debería haberlo superado.

          Debería tener ganas de socializar.

          Debería querer tener amigos a los que pudiera ver con mis ojos y tocar con mis manos.

          Pero no quiero ser amiga de esta gente que ya ha decidido que soy demasiado rara para ellos. Tal vez si supieran quién soy realmente y lo que he hecho, no creerían que soy tan rara. Quizá lo raro se convertiría simplemente en excéntrico. Pero la única persona que puedo ser en esta escuela es Eliza Mirk, y Eliza Mirk no es más que una nota al pie de página en la vida de cualquiera, incluida mi propia vida.

          Cuando suena la campana de la séptima hora, ya tengo toda una página de Mar Monstruoso lista para entintar, pero mi mente está enfocada en la página que todavía tengo que terminar cuando llegue a casa. Los viernes subo las nuevas páginas, siempre es así, como los programas de televisión o los torneos deportivos. A mis lectores les gusta la constancia. Y a mí me gusta ser constante con ellos.

          Lanzo dentro de mi casillero los libros que no voy a necesitar y me dirijo al estacionamiento, pegándome lo más que puedo a las paredes y encogiéndome hasta que apenas puedo sentir mi propia presencia. La mayoría de las personas ya están dentro de sus autos, atascando el lugar. Logro abrirme camino para salir por las puertas frontales de la escuela, y empiezo a buscar mis llaves en la mochila.

          Ese chico Wallace está sentado en una de las bancas de la entrada, con su teléfono en una mano y la pantalla encendida como si estuviera esperando un mensaje, y una pluma en la otra mano para poder escribir en el montón de papeles que hay en la carpeta sobre sus rodillas. Todavía parece como si estuviera a punto de quedarse dormido. Tal vez necesita que alguien lo lleve a casa, o quizá simplemente es más listo que los demás y sabe que es mejor esperar hasta que el estacionamiento se vacíe para poder marcharse. Me detengo afuera de la puerta y lo observo por un instante. Podría ofrecerle llevarlo a casa, pero eso sería extraño. Eliza Mirk nunca se ofrece a llevar a nadie en su auto, y nunca nadie se lo pide.

          Cuando veo que empieza a levantar la cabeza, me doy la vuelta y me alejo corriendo hasta llegar a mi auto.

Apocalypse_Cow: ¿Estás trabajando ahora en la siguiente página?

MirkerLurker: No. Terminé una página hace un rato. Ahora estoy sentada en mi auto mientras me dirijo al partido de futbol de mis hermanos. Solo tengo conmigo mi cuaderno de dibujos.

emmersmacks: Qué mal.

emmersmacks: Oye, ¿recibiste mi paquete?

MirkerLurker: ¡No! ¿Enviaste otro? ¡No tenías que hacer eso, Em!

emmersmacks: :DDD ¡Me encanta enviarles cosas, chicos! ¡Además este paquete tiene cosas excelentes!

Apocalypse_Cow: ¿Cuándo traen cosas que no sean excelentes?

Apocalypse_Cow: Y, por cierto, ¿¿¿dónde está Mi paquete???

emmersmacks: Ay, tranquilízate, tú también vas a recibir uno, tonto.

emmersmacks: Vas a conectarte para la transmisión en vivo de Dog Days, ¿verdad, E?

MirkerLurker: Obvio. Prefiero comerme mi propio pie antes que perderme un capítulo de Dog Days.

Apocalypse_Cow: *toma una captura de pantalla*

Apocalypse_Cow: Que quede registrado este día que si Eliza llegara a perderse un capítulo de Dog Days se comerá uno de sus pies.

emmersmacks: A los de Mentes Maestras les encantaría ver eso.

emmersmacks: La Creadora de Mar Monstruoso se come su propio pie por una telenovela para adolescentes.

Apocalypse_Cow: Una cursi telenovela para adolescentes.

MirkerLurker: ¿Es una telenovela cursi? Sí. ¿Es súper entretenida? Definitivamente sí.

emmersmacks: Amén.

—¿Estás escribiéndole a tu novio otra vez? —me pregunta Sully.

          Me da un codazo y sentándose a mi lado, pone la barbilla sobre mi hombro. Al escuchar su pregunta, Church deja de mirar por la ventana del auto y se inclina sobre mi otro hombro. Azoto mi celular con la pantalla boca abajo sobre el cuaderno de dibujos que tengo en mis rodillas.

          —Dejen de leer por encima de mi hombro —les grito—. Y no es mi novio, solo son Max y Emmy.

          —Ah, solo son Max y Emmy —dice Sully, simulando unas comillas con sus dedos.

          —Seguro —lo secunda Church, riéndose y haciendo el mismo gesto con sus manos unos segundos después.

          —No peleen allá atrás —dice mamá desde el asiento del copiloto.

          Papá hace un ruido para indicar que está de acuerdo con mamá.

          Entramos en el estacionamiento del gimnasio donde Sully y Church tendrán su partido de futbol. La media hora de trayecto se pasó muy rápido gracias a Max y a Emmy, pero no vuelvo a mirar mi teléfono hasta que las dos pesadillas se bajan del auto. Luego camino detrás de mamá y papá hasta el edificio, sin despegar los ojos del celular.

Apocalypse_Cow: Pero ya hablando en serio, Dog Days es lo peor que hay.

emmersmacks: Está mejor que la segunda temporada cuando Heather se hizo novia de Ben.

Apocalypse_Cow: Heather se hizo novia de Jason en la segunda temporada, no de Ben.

emmersmacks: lo dice el que supuestamente no ve Dog Days.

Apocalypse_Cow:

emmersmacks: Ah, cómo caen los poderosos.

Me río entre dientes. Papá voltea a verme por encima del hombro.

          —¿De qué te ríes, Huevito?

          Apago el celular y vuelvo a ponerlo sobre mi cuaderno de dibujos.

          La gente molesta acaba con mi buen humor, como si fueran pequeñas manchas oscuras en la luz.

          —De nada.

          Mantengo el celular sobre mis rodillas y la mirada hacia el frente hasta que me aseguro de que mamá y papá no están volteando hacia atrás. Este gimnasio parece más una bodega que otra cosa. Es un enorme cuarto vacío con paredes móviles divisorias entre las distintas canchas. Voleibol, basquetbol, tenis. Este lugar es gigantesco. En el centro hay una cancha de futbol amurallada, con gradas y todo. Tomo una foto y la envío al chat.

MirkerLurker: Este lugar es verdaderamente el infierno.

emmersmacks: A mi hermana le encanta pasarse la vida en uno de esos gimnasios.

emmersmacks: Con solo verlos me dan ganas de bañarme.

Apocalypse_Cow: Eso es extrañamente específico, Ems. lamento tu mala suerte, E.

MirkerLurker: Si me muero en este lugar, entiérrenme junto con mis dibujos.

Apocalypse_Cow: Se cantarán canciones. Se llorará por el potencial perdido. Alguien tendrá que notificar a los fans, por supuesto. Como jefe de seguridad de los foros de MM, acepto esa responsabilidad.

emmersmacks: ¿Desde cuándo te autonombraste Jefe de Seguridad Administrador?

emmersmacks: Lo único que haces es bloquear a los trolls.

—Oh, Eliza, mira —dice mamá, rozando mi hombro con la mano.

          Levanto la vista y me doy cuenta de que está viendo un cartel colocado en un tablero cerca de la entrada del gimnasio. Papá y los chicos ya se han adelantado a la cancha, donde los equipos están preparándose para el partido.

          —Van a empezar a dar clases de tenis dentro de poco. Creo que te encantaría el tenis. Es un juego solitario, y es un excelente ejercicio.

          —No —respondo, y regreso a mi teléfono.

          Mamá se da por vencida inmediatamente. Con el paso de los años hemos progresado mucho en este proceso. Cuando era pequeña y no podía opinar al respecto, mis papás me inscribían en todos los deportes habidos y por haber. La liga infantil de beisbol, soccer, basquetbol, voleibol. Odiaba todos y cada uno de ellos, porque no tenía —no tengo— ni la más mínima coordinación. Además de que no me gustaba —no me gusta— hablar, así que no jugaba bien, y mis compañeros no me querían en sus equipos. La primera vez que le dije a papá que quería dejar de jugar softbol, enloqueció y me dejó de hablar por una semana. Mamá intentó hacerme cambiar de opinión.

          Me dijo que me ayudaría a forjar mi carácter; que me serviría para hacer amigos y que sería un excelente ejercicio.

          Me negué. Después de eso, renuncié a todos los otros deportes. Hacer eso fue como despojarme de una vieja y pesada armadura. A Church y a Sully les encantan los deportes, así que la atención de papá y mamá dejó de centrarse únicamente en mí, pero aun así siguieron intentándolo.

          Ahora estamos en una posición en la que ellos me sugieren algo, yo respondo que no, y punto final.

          Camino detrás de mamá hasta llegar a la cancha de futbol y me siento junto a ella en la parte inferior de las gradas. Papá se queda en las líneas laterales, sosteniendo en una mano su tabla sujetapapeles de entrenador, y hablando con un grupo de chicos flacuchos de catorce años, o menos, vestidos con sus uniformes azul cielo. Saco de mi bolsillo los lápices y la goma de borrar, y abro mi cuaderno de dibujos.

          —Me gustaría que no llevaras esa cosa contigo a todas partes —me dice mamá—. ¿Por qué no pones atención al partido de tus hermanos?

          Levanto la mirada para verla, luego volteo hacia la cancha y vuelvo a concentrarme en mi cuaderno de dibujos. Ninguna de mis respuestas es la que ella espera oír, así que mejor no digo nada.

Llegamos a casa a tiempo para Dog Days. Salgo del auto con dificultad pasando por encima de Church, que está todo lleno de sudor, tomo una botella de agua mientras me dirijo a toda prisa a mi habitación, enciendo el pequeño televisor que está en la esquina del escritorio junto a la computadora, y empiezo a cambiar los canales hasta que encuentro el que busco. Los créditos iniciales ya están en la pantalla, así que enciendo la computadora y abro rápidamente la página web.

          Marmonstruoso.com no es solo el sitio principal que contiene todas las páginas de Mar Monstruoso que he hecho hasta ahora, sino que además es el enlace a los foros más grandes de los admiradores del cómic y a una página de chat donde una vez por semana aparezco bajo mi nombre artístico para mirar Dog Days junto con los fans. Solo en estas ocasiones LadyConstellation habla en vivo y en directo.

LadyConstellation: ¡YA ESTOY AQUÍ! ¡Que nadie se preocupe, porque ya llegué!

moby66: ¡Genial!

GirlWho: Genialísimo.

hustonsproblem: ¡Creímos que no vendrías!

A continuación, aparece una avalancha de comentarios. Normalmente hay tanta gente en la sala de chat que no puedo responder ni a uno solo. De modo que solo escribo algunos comentarios sobre el programa y dejo que los demás respondan. Así empiezan a hablar entre ellos. Básicamente lo que importa es que estoy aquí, que estamos viendo la misma cosa, y que por un instante nadie está hablando de Mar Monstruoso.

          Amo Mar Monstruoso tanto —o probablemente más— que ellos, pero hasta yo necesito un tema de conversación simple de vez en cuando. De pronto, aparece en mi teléfono una ventana de chat privado, donde sigo conectada con mi cuenta de MirkerLurker.

Apocalypse_Cow: ¡Me muero de ganas de ver este capítulo! ¿¿Se enterará por fin Spencer de que Jane es lesbiana y que además está saliendo con su ex??

Max nunca lo admitirá públicamente, pero le encanta ver Dog Days tanto como a los demás. Esto solo lo sabemos Emmy y yo, pero en este momento Emmy está demasiado ocupada divirtiéndose con los otros fans en el chat principal.

          Le envío algunos emojis sin sentido a Max y empiezo a comentar en el chat principal mientras aparecen las primeras escenas de Dog Days, donde Spencer efectivamente descubre que Jane ha salido del clóset y ahora está saliendo con su exnovia Jennifer. No podría decir si este giro en la trama es estúpido o si la telenovela está intentando pronunciarse sobre los derechos de los homosexuales. Escribo eso y lo envío al chat. Les encanta mi comentario.

          Durante el primer corte comercial, escaneo en mi computadora la nueva página de Mar Monstruoso que dibujé hoy en la escuela y la importo a Photoshop para empezar a hacer los dibujos lineales. Mi selección de plumas está frente a mí esperándome igual que un caballo de carreras ganador listo para salir disparado en cuanto abran la reja, con su pantalla duplicando la pantalla de mi computadora. Me pongo mi protector contra las manchas —un viejo guante con los dedos medios índice y pulgar cortados— en la mano derecha, para evitar que la pantalla de la selección de plumas se ensucie y para permitir que mi mano se mueva fácilmente sobre ella. Nada arruina un dibujo tan rápido como un movimiento de manos deficiente.

          Trazar los dibujos lineales es mi parte favorita de todas las páginas. Colorearlos es la segunda, pero el dibujo lineal tiene una cierta sutileza y delicadeza que no se compara con nada. Un buen trabajo lineal puede crear o destruir un dibujo. Además, esta página tendrá unos dibujos realmente increíbles: justo en este momento, Amity y Damien están en medio de la Batalla de Arenas, donde los orcianos y los terrícolas se enfrentan por el control de la ciudad capital de las tierras desérticas.

          Mar Monstruoso está repleto de muchos poderes elementales, muy del tipo anime, así que la mayoría de las batallas tienen excelentes dibujos lineales. Especialmente cuando Amity y Damien participan en ellas, porque pelean con cristales y niebla. Ángulos y curvas. Una delicia.

          El corte comercial termina antes de que pueda terminar nada. Suelto mi pluma y regreso a la pantalla de chat donde encuentro algunos recién llegados destacables entre la multitud.

LadyConstellation: Espero que nadie haya causado problemas durante el corte comercial.

rainmaker: Define la palabra “problema”.

Fire_Served_Cold: Problema: s. def: Este tipo.

rainmaker: Qué sutil.

Fire_Served_Cold: Trato de serlo.

Debajo de ese rápido intercambio aparecen varios comentarios emocionados aclamando a “¡¡rainmaker!!”, y algunos cuantos que dicen: “¡Ya llegaron Los Ángeles!”.

          Los Ángeles a los que se refieren son un grupo de cinco admiradores que tomaron sus nombres a partir de los Ángeles que aparecen en Mar Monstruoso, los guardianes del planeta Orcus. En realidad, nunca he interactuado con rainmaker ni con los otros Ángeles del grupo de fans, pero los he visto en las salas de chat. Es prácticamente imposible no verlos, porque son casi tan populares como yo.

          La música en la pantalla del televisor va subiendo de volumen hasta llegar a su clímax. Volteo la cabeza a tiempo para ver que Jane acaba de enterarse de que está embarazada de Spencer, justo antes de otro corte comercial. Esta vez sí que se trata de un capítulo especial. Regreso al chat principal.

LadyConstellation: ¡¿Otro embarazo?! ¡En este programa ya ha habido un bebé, una adopción y un aborto! ¿Cómo van a solucionar ahora este problema sin perder la relevancia en la VIDA REAL DE LOS ADOLESCENTES?

rainmaker: Jajajajaja

La respuesta aparece inmediatamente, y una extraña sensación cálida revolotea en mi pecho. Otras personas también se ríen, pero la respuesta de rainmaker es la que me produce esa sensación. Es el escritor de fanfic de Mar Monstruoso más leído. O sea, ni aunque me lo propusiera podría hacer que Mar Monstruoso fuera así de gracioso.

          Así que el hecho de que se ría de algo que yo dije es como ganar la lotería.

Y luego responde con esto:

rainmaker: GIRO INESPERADO EN LA TRAMA: el bebé era de Jennifer. Jane, estaba engañando a Spencer mucho antes de esto. Cuando el bebé nazca, le pondrán Janifer y vivirán juntas una feliz vida de lesbianas en los suburbios y nunca más volverán a pensar en Spencer.

Cuando leo la palabra Janifer casi escupo el agua encima de la pantalla de mi computadora. Cuando rainmaker aparece, el resto de los comentarios en el chat y todas las otras voces, pasan a segundo plano y mis ojos solo se fijan en lo que escribe.

Fire_Served_Cold: Un momento, ¿cómo hicieron dos lesbianas para tener un hijo biológico juntas?

rainmaker: Mmm, oye, nadie dijo que era el hijo biológico de Jennifer. Sangre=/=familia. ¿Me equivoco? ¿Están de acuerdo?

LadyConstellation: Perdón, pero sigo tratando de procesar “Janifer”.

rainmaker: Te gustó, ¿verdad? 😉

¡Oh, por Dios!, una carita de guiño. El emoticono más provocativo de todos. Siento cómo me sonrojo y me froto las mejillas para disimularlo, aunque no hay nadie aquí para verlo. Qué tipo tan confianzudo y engreído. Los chicos de la escuela nunca se comportan así conmigo —no sé si es porque puedo ver sus caras, o porque ellos pueden ver la mía— Solo tengo este tipo de sentimientos por las personas que conozco en línea y, honestamente, rainmaker es el primero en desenterrarlos desde hace muchísimo tiempo. Es como si solo me estuviera hablando a mí en todo este chat. Como dos personas sentadas en un sillón, una al lado de la otra, en medio de una fiesta llena de gente.

          He aquí el nuevo problema: ¿le respondo algo?

          Mis dedos revolotean encima del teclado. En el televisor aparece un comercial de medicamentos para el acné, y luego otro para anunciar el programa que sigue después de Dog Days. Escribo lo siguiente:

LadyConstellation: ¿Tú qué crees? 😉

          Qué respuesta tan evasiva. Al menos pude incluir también la carita de guiño. Tal vez suene lo suficientemente tímida como para compensar la falta total de inteligencia. Es estúpido porque eso es precisamente lo que me gusta de internet —que te da tiempo para pensar en lo que quieres decir antes de decirlo—. Pero mi cerebro no está funcionando adecuadamente. No estoy segura de que sea una buena idea coquetear públicamente como LadyConstellation, y ni siquiera sé quién es rainmaker. Podría ser un tipo de cuarenta años que vive en el sótano de la casa de sus padres, con los dedos llenos de queso de sus Cheetos y una colección de camisetas vintage de Star Wars que cada vez aprietan más su estómago en constante crecimiento.

          Me pongo a trabajar de nuevo en mis dibujos. Mis manos temblorosas se tranquilizan una vez que las apoyo contra la pantalla de la selección de plumas, y las líneas brotan con facilidad y llenas de energía. Dibujar mantiene mi mente ocupada mientras pienso en esa carita de guiño, y en la que yo mandé como respuesta.

          Amity, con su maraña de cabellos blancos y sus agudos ojos anaranjados, cobra vida línea por línea contra el fondo blanco. Todavía no tiene color, pero aun así puedo verlo en ella cada vez que la dibujo. Siempre me he preguntado qué se sentirá ser esa persona que irradia color aun estando completamente inmóvil. Ser alguien tan vibrante que los demás no puedan evitar notar tu presencia. No son los ojos de Amity, ni tampoco su cabello; ni siquiera es su piel la que produce ese efecto. Es simplemente ella.

          Dejo para después el conjunto de cristales anaranjados tipo cuchillo que crecen a lo largo del brazo derecho de Amity —dirigidos hacia atrás, listos para fulminar a sus enemigos. El programa vuelve a aparecer en la televisión.

          Rainmaker no ha dicho nada más en el chat. De vez en cuando aparezco por ahí para comentar algo sobre el programa, pero la mayor parte del tiempo me recargo en mi silla, dejo de pensar y disfruto viendo a ese grupo de veinteañeros fingiendo ser adolescentes, tomando decisiones astronómicamente malas y aprendiendo de sus errores. Cada cierto tiempo, algún troll se apodera de la ventana de chat gritando en letras mayúsculas o enviando un sinfín de emoticonos, y entonces aparece la cuenta de Forges_of_Risht para bloquearlo.

          Un mensaje de Max se muestra en la pantalla de mi teléfono.

Apocalypse_Cow: Reportándome al servicio con el martillo bloqueador listo.

MirkerLurker: Excelente trabajo, soldado.

Apocalypse_Cow: Por algo me contrataste para este trabajo.

MirkerLurker: Sí, para que Emmy no tenga que hacerlo y pueda hacerse cargo de la página web.

Apocalypse_Cow: Qué graciosa.

MirkerLurker: Pero ya, en serio, buen trabajo. Nadie maneja el martillo bloqueador tan bien como tú.

Max envía más emojis. Una chica bailando salsa; una mano pintándose las uñas; un foco. Suele fastidiar rutinariamente a Emmy para que los emojis formen parte del chat del foro de Mar Monstruoso, y ella se niega porque le parece muy gracioso.

          Emmy comenta algo en la sala de chat de Dog Days, provocando una ráfaga de respuestas tan rápidas que no me permiten desplazarme hacia arriba para ver el comentario original.

          Max y Emmy no son los únicos que ayudan a manejar los foros, pero son los mejores. Y solo ellos no me conocen como LadyConstellation sino como Eliza. Antes de que Max fuera mi cadenero, incluso antes de que compartiera el enlace a Mar Monstruoso en el foro de Mentes Maestras que atrajo a todos los fans, era un obsesivo teorizador de tramas en los foros de Los Hijos de Hipnos. Y Emmy —antes de que creara marmonstruoso.com, así como los foros y la tienda donde vendo mis productos, era el alma de la fiesta de Los Hijos de Hipnos—. Hoy es una niña de catorce años con la energía de una fangirl suficiente para abastecer una ciudad pequeña.

          Si ellos dos no hubieran descubierto mi fan art, nada de esto habría pasado. Ambos descubrieron por separado mi post olvidado en los foros de Los Hijos de Hipnos, y fue precisamente en ese post donde creamos un pequeño espacio solo para nosotros.

          Sí tengo amigos. Tal vez vivan a kilómetros de distancia de donde yo estoy, y quizá solo puedo hablar con ellos a través de una pantalla, pero son mis amigos. No solo llenan de vida a Mar Monstruoso. Me llenan de vida a mí.

          Max y Emmy son la razón por la que todo esto existe.

Después del segundo nacimiento, podía sentir al Observador dentro de su mente, sus ojos fijos en ella. Desde luego, en su interior solo estaban sus propios ojos, pero así es cómo se sentía. Un trozo de carbón ardiente en la nuca. Algunas veces se aferraba a sus hombros, pero cuando volteaba para ver su reflejo no había nada allí. No sabía si todo eso eran alucinaciones provocadas por el síndrome post-renacimiento, o si simplemente se había acostumbrado a la sensación. En cualquier caso, ya había dejado de sentirlo. Y el Observador no había hablado con ella desde aquel primer día, cuando habían hecho el trato.

          Su cuerpo a cambio de su poder.