ES PELIGROSO PERO ME GUSTA

Vamos a reflexionar sobre noviazgo y sexo. 

Si eres estudiante, o adulto soltero, analicemos juntos los recovecos de un romance, un orgasmo, un free, un ligue por Internet, una relación homosexual y otras prácticas parecidas.

Será divertido. 

La etapa que estás viviendo es riesgosa y  deliciosa al mismo tiempo. 

Cuando mi hija mayor ganó sus primeras competencias de equitación, alguien le preguntó qué significaba para ella conducir un caballo tan colérico; la niña de siete años contestó: “Es peligroso, pero me gusta”.

Hoy, enamorarse puede resultar peor que subirse a un potro salvaje. El noviazgo, los free y el sexo suceden a toda velocidad. Hay pasión, placer, riesgo, caídas… 

Mis libros sobre la juventud en éxtasis han sido leídos por millones de personas en todo el mundo. Por ello diariamente recibo decenas de correos electrónicos. En muchos de ellos mis jóvenes lectores se desahogan. Me hablan de sus enamoramientos, sus decepciones, sus aventuras sexuales y sus alegrías en el noviazgo. Con base en todos esos testimonios, una investigación seria y el respaldo de médicos y sexologos, te anticipo que aquí hallarás datos concretos, científicos, objetivos. No intentaré convencerte de nada ni de darte directrices morales. Tú puedes tomar tus decisiones. De antemano las respeto y las elogio, porque lo más loable de una persona es que busque tener el control de su vida.

Si decides casarte a los diecinueve años, a los treinta y cinco o no casarte nunca, está bien, mientras sepas lo que estás haciendo. También está bien si decides te­ner cuatro noviazgos a la vez o irte a vivir con una pareja de tu mismo sexo, siempre y cuandolas decisiones que tomes sean informadas y te hagan sentir una persona honorable. En este punto sí voy a ser insistente. Te lo digo con
anticipación. La dignidad sexual será nuestro hilo conductor. El resto se conformará de información.     

Con esa lógica diremos que tener una relación ar­diente con tu pareja es como estar sobre un caballo muy nervioso. Puede darte satisfacciones, pero también puede matarte. 

En la cima de su carrera ecuestre, mi hija tuvo un accidente que casi le quitó la vida. Su yegua perdió la distancia en un obstáculo triple, cayó sobre el oxer final y dio la maroma completa rodando varias veces sobre su amazona. Todos pensamos que la niña estaría aplastada y con varios huesos fracturados. Fue un milagro verla volver en sí y respirar de nuevo. Desde entonces, las cosas cambiaron. Sigue disfrutando los caballos, pero en lo más hondo de su mente aprendió a ser precavida con las ofertas deliciosas de la vida. 

Quizá este libro te ayude a hacer lo mismo. 

Más que nunca estarás consciente de todas las implicaciones que tiene vivir en tu mundo juvenil arriesgado y delicioso a la vez, respecto al que sin duda podrás decir esa curiosa frase, que se hizo célebre en mi familia: “Es peligroso, pero me gusta”.

1

No doy una en el amor

Vayamos al grano de inmediato.

A ti te hace falta una pareja, pero ¿qué pre­fieres?

¿Noviazgo o free?

Ésta es la definición de noviazgo:

Dos grandes amigos de sexos opuestos[1] que se enamoran y hacen un pacto temporal para ayudarse, respetarse y tratarse con cariño de forma exclusiva.

¿Suena complicado? Tal vez. Por eso el noviazgo está pasando de moda. Hoy, casi nadie quiere comprometerse en exclusiva con una relación de ayuda, respeto y trato afectivo. Muchos dicen “¡qué flojera!”.

¿Mejor “amigos cariñosos”?

A las relaciones “modernas”, que no implican responsabi­lidad, algunos les llaman frees.

Un free se define como la unión eventual de dos conocidos que de­ciden besarse, aca­riciarse o aun tener sexo, sin que entre ellos exista amor de por medio.

Los frees, son relaciones superfrecuentes hoy en día. Las vemos a diario en la televisión y en el cine. Es la forma “normal” de unirse en pareja según las películas. Al coqueteo le si­guen besos y sexo.

Los frees han dejado de ser un cuento de Hollywood para convertirse en un estilo de vida muy apetecible. ¿No te ocurre a veces que cuando miras ciertas escenas, se te hace agua la boca? ¿Te has imaginado que protagonizas esa película y besas al artista de tus sueños o te acuestas con él o ella?

El bombardeo por parte de los medios masivos ha hecho que los frees se vuelvan populares.

Quienes participan de un free tienen prohibido en su propio código decir te amo; ambos saben que entre ellos no hay compromiso y mucho menos amor. Por otro lado, en los frees se permite mantener re­la­­ciones afectivas con otras personas al mismo
tiempo.

Si tu supuesto novio o novia tiene otras parejas además de ti, o si sólo desea experimentar besos, caricias o sexo, sin ninguna responsabilidad, tú estás viviendo un free.

El free parece muy atractivo

Los cuerpos se satisfacen sin obligación para los participantes.

Es como si alguien con mucha hambre llegara a un restaurante de bufé, se sirviera a placer y saliera del lugar sin pagar. Suena bien, siempre que no lo atrape la policía.

Si pudiéramos resumir en una sola frase toda la filosofía de superación humana sería ésta: “Nada es gratis”. Nada. Y mucho menos el sexo.

La palabra free, se traduce al español como “libre”, y también como gratis.

En el capítulo titulado “¿Qué con el free?”, ana­lizaremos cómo una rela­ción de este tipo es todo, menos gratis… Un free tiene costos muy altos e impredecibles. Por lo pronto dejemos establecido esto: cuando tienes novio o novia sabes en lo que te metes y a lo que te comprometes, pero en un free ignoras el precio que debes pagar; por ese simple hecho, el noviazgo es una relación más segura.

Teóricamente debería irte mejor si tienes un noviazgo que un free, pero hay quienes no dan una en el amor…

Muchas veces el noviazgo también sale mal

Lee el siguiente testimonio de una joven de dieci­siete años:

Subí fotos sensuales a mi página personal punto com. Hasta tomé unas bañándome. Claro que sólo se me veían los hombros y la cara mojada. Mis amigas me mandaron notas por e-mail diciendo que me estaba promoviendo demasiado, pero luego ellas también hicieron lo mismo en sus páginas.

Mis contactos, hombres, aumentaron. Comencé a hacer-me popular en la red. Hacía mi tarea mientras chateaba con cinco o más al mismo tiempo. Coqueteaba con todos. Ellos también me decían cosas fuertes. Cuando se pasaban de la raya, dejaba de contestarles por varios minutos. Luego casi siempre se disculpaban y volvían a empezar. Me reía mucho frente a la computadora y mamá preguntaba por qué me causaba tanta gracia hacer la tarea, pero yo ocultaba la página del chat cuando ella se acercaba.

Después de un tiempo empecé a recibir invita-ciones a salir. Yo decía, en mi casa, que tenía que hacer trabajos en equipo. Así salía. Acepté un poco de roce con varios de mis amigos. Tú sabes. Besos y caricias, pero un día las cosas se salieron de control y uno de ellos se puso como loco. Casi me viola. Me asusté mucho. Se lo platiqué a una compañera. Ella dijo que me convenía más tener un novio, porque en el noviazgo las cosas salen mejor. Eso se me quedó muy grabado. Así que cada vez que un amigo quería tener contacto físico conmigo, yo le ponía como condición que fuéramos novios. Uno de ellos se me declaró al fin y yo acepté. Al principio fue increíble. Me trataba con más respeto y perdí la cabeza por él. Era un chavo superguapo. Cuando me pidió que tuviéramos relaciones, acepté. Estaba enamo-radísima. Hasta llegué a creer que a lo mejor nos casaríamos algún día. Se lo dije, y como que se molestó, porque dejó de invitarme. Después supe que andaba con otras. Los celos me mataban. Yo sólo pensaba en él. Era mi mundo. Logré acaparar su aten-ción de nuevo y cada viernes nos íbamos de
antro. Yo tenía mu-chos problemas con mis papás porque re-gresaba tarde, pero mi novio siempre de-cía que todos los pa-dres son iguales y no entienden a los chavos.

Él tenía un carácter fuerte. Un día que le reclamé porque de plano lo vi coqueteando con una tipa en mis narices, hasta me gritó, y me dijo que estaba cansado de mi inseguridad. Me cortó, y a pesar de que le rogué que no me dejara, se portó grosero. Él nunca fue romántico, pero se aprovechó de que yo estaba muy clavada para hacerme como quiso. Ya pasó un año y no puedo olvidarlo. Tengo un sentimiento de culpa porque no sé cómo lo dejé ir.

A la joven del caso anterior le fue mal con sus frees, pero le fue peor con su novio. No daba una en el amor. ¿Por qué?

Analicemos primero el tema del noviazgo. Una re­lación de este tipo puede tener muchos problemas, aunque todos se resumen en tres:

Los errores del noviazgo

Si conoces de antemano estos tres errores, podrás prevenirlos:

Absolutismo.

Premura sexual.

Idealización.

1. Absolutismo

¿Crees que tu no­vio o novia es todo (abso­lutamente) en tu vida?

¿Durante el día completo sien­tes alegría, tristeza, en­fado o preocupación por cómo van las cosas en tu noviazgo?

¿Tienes un gran temor a perderlo?

¿Piensas todo el tiempo en él o ella, sin que puedas evitarlo?

¿Te estás volviendo una persona posesiva y celosa?

Los involucrados en noviazgos absolu­tistas pa­san de­ma­siadas horas jun­­tos. Uno de ellos, o ambos, no sopor­tan estar separados; se llaman por teléfono, se envían mensajes al celular, o e-mails continuamente; no hacen nada sin que el otro lo sepa, o participe. A la larga se sienten prisioneros, sin libertad, perseguidos, asfixia­dos. Pierden individualidad, independencia y espacio íntimo.

El absolutismo es lo que en futbol se llamaría marca personal. Y en psicología dependencia enfermiza.

Esta malformación del noviazgo tarde o temprano termina en ruptura y heridas emocionales.

2. Premura sexual

Ocurre cuando tu cuerpo se enamora de otro
cuer­po
. Suena raro, pero sucede con mucha fre­cuencia.

Tú no eres animal (porque posees también una parte espiritual), pero sí tienes un cuerpo con ins­tintos y deseos como los de cualquier animal.

Dos personas que no se conocen, podrían tocarse y llegar a tener relaciones se­xuales, porque los cuer­pos de un hombre y una mujer se atraen por instinto. Es una cuestión biológica.

Con esto en mente, piensa: los cuerpos de algunos novios tienen tanta química que se atraen de forma exagerada.

Puedes identificar cuando tu noviazgo está enfermo de premura sexual si el cerebro se les desconecta a ambos y sólo quieren fusionarse en besos y abrazos.

Quizá digas: “Sí, nos ocurre eso, pero es delicioso”, el problema es que no has analizado la peligrosidad del principal síntoma: el cerebro se desconecta, y dos personas ex­citadas, con tanta atracción, son incapaces de pensar con claridad, así que se vuelven terriblemente vulnerables. 

¿No concibes una cita en la que tu pareja y tú sólo platiquen o convivan, pues la razón principal (y única) de estar juntos es excitarse con sus caricias mutuas?
Si es así, su noviazgo padece de premura sexual y tarde o temprano va a llevarte a una profunda decepción.

3. Idealización

¿Imaginas que tu novio o novia posee cualidades extraordinarias de las que en verdad carece? Te tengo malas noticias: estás idealizando.

Dicen que el amor es ciego. Mentira. La idealización lo es.

Todo está en tu mente. Has inventado un ideal que no existe. El problema clave aquí es tu imaginación.

Te enamoras del amor. Amas a un simple transeún­te suponiendo que es la persona perfecta.

Cuando idealizas, te sien­tes loco o loca por alguien a quien no conoces a profundidad y supones que contiene una esencia extraordinaria.

La idealización te impide ver los defectos del otro y te hace tolerar maltratos, vicios, infi­delidades o desprecios, creyendo que todo está bajo control, o que la otra persona va a cambiar.

Si leíste el libro Los ojos de mi princesa, recordarás que el protagonista amaba a una compañera de su escuela de manera incondicio­nal y sin límites. La idolatraba. Hizo todo por alcanzarla; como le ocurre a los que sufren idealización, este personaje voló muy alto, y después cayó de forma tan terrible que estuvo a punto de enloquecer.

El enamoramiento por idealización es la primera
causa de suicidios amorosos y depresión en los jóvenes.

Concluyendo:

Ya tenemos un panorama muy completo de lo que no es el noviazgo:

No es un free.

No es una relación absolutista.

No es una relación de premura sexual.

No es una idealización. Ahora estudiemos lo que es.


[1]1. El término noviazgo por tradición es usado para describir la relación de un hombre y una mujer solteros; es muy poco frecuente entre homosexuales; por lo regular ellos se refieren entre sí simplemente como mi pareja.

2

¡QUIERO  PAREJA!

¿Te has preguntado por qué te cuesta tanto trabajo encon­trar a la persona adecua­da?, ¿dónde está?, ¿por qué se te escapa?

No quieres jugar con los sentimientos de los demás, no buscas dañar ni sufrir daño; pero ¿hasta ahora las cosas te han salido mal?

¿Conoces gente buena, y aun así, a veces te sientes como en un desierto de soledad?

¡Necesitas una pareja!

Más adelante hablaremos ampliamente de la opción free, así que en este capítulo analizaremos la alternativa NOVIAZGO.

Veamos de nuevo la definición

El noviazgo es un pacto temporal que hacen dos excelentes amigos de sexos opuestos, para ayudarse, res­petarse y tratarse con cariño de forma exclusiva.

El trato es claro.

NOVIAZGOS CONSTRUCTIVOS

Desglosemos la definición.

Ambos son excelentes amigos que hacen un pacto temporal:

De trato cariñoso.

De ayuda mutua.

De respeto.

De exclusividad.

1. Excelentes amigos

Con un verdadero amigo puedes charlar durante horas. Te sientes cómodo (a) a su lado. No hay nervio­sismo, fingimiento ni temor.

Los amigos se comunican a nivel profundo, pueden pasarla bien, sin necesidad de estar tocándose o besándose siempre.

Los amigos confían uno en el otro y disfrutan su compañía.

Sin amistad previa, es absurdo que dos personas se vuelvan novios. 

Los novios, primero que nada, deben ser los mejores amigos.

Para que exista un noviazgo constructivo, antes, debe haber una buena amistad.

2. Trato cariñoso

Cuentan de dos jóvenes que decidieron casarse. Ella era una gran soprano, verdadera virtuosa del canto, pero a él no le gustaba mucho físicamente. En la primera mañana de su luna de miel, ella despertó a su lado, tal como era, sin maquillaje y con la cara hinchada de dormir. Entonces, él la tomó por los hombros, la sacudió y le pidió, desesperado: ¡Mi amor, por lo que más quieras, canta!

Observa a una persona cualquiera, de sexo opuesto. Ahora imagínate besándola en la boca. ¿Te da un poco de asco? Claro, porque no puedes tener un trato íntimo con cualquiera, ni aunque sea tu mejor amigo.

Para iniciar un noviazgo, se requiere amistad previa pero no basta con ella. Se necesita también la atracción química que propicia el trato cariñoso.

Tratar cariñosamente a alguien es tener gestos y actitudes de amor únicas y especiales, que no usarías con nadie más.

El trato cariñoso se compone de palabras, roces, besos y abrazos. Puede provocar, en mayor o menor medida, excitación sexual.

Como los novios verdaderos son buenos amigos y saben comunicarse, se ponen de acuerdo con respecto a cuáles son las caricias que prefieren y las que no desean.

El tema de las caricias íntimas en el noviazgo es tan interesante que vale la pena estudiarlo en un capítulo aparte.

Ya dijimos que los novios mantienen amistad previa y trato cariñoso. ¿Qué falta?

3. Ayuda mutua

Tú tienes obje­tivos, sueños, anhelos. Imaginas un futuro de éxito y felicidad. Quieres una vida extraordinaria. Pero lograr eso no será fácil. Sabes que necesitas hacer cosas específicas que te lleven hacia ese futuro.

Un novio o no­via de verdad te apoyará para estudiar, entrenar, participar en concursos o presenta­ciones y enfrentar retos. También te motivará a que convivas con tus padres y hermanos e incluso a que te superes espiritualmente.

Lo mismo harás tú para él o ella, porque también merece triunfar y rea­lizarse; necesita ayuda.

Recuérdalo: El noviazgo constructivo es una relación en la que ambos se brindan apoyo para ser mejores personas y alcanzar sus metas individuales.

4. Respeto

¿Sabes que tu autoestima depende mucho de cómo te tratan las personas que amas?

Si tu novio o novia te desprecia, te dice majaderías o palabras que te ofenden; si te hace sentir ignorante, culpable o con miedo; si te infunde la sensación de que vales poco o de que eres como su sir­viente, ¡reacciona! Estás sufriendo maltrato en el noviazgo.

Una relación de pareja en la que no existe cortesía mutua es dañina y debe terminarse.

Los novios construc­ti­vos se respetan de ver­dad, hablándose con pro­piedad; sin usar gritos, insultos, amena­zas, empujones o golpes. Se sienten valiosos y dignos al estar juntos.

Gracias a tu noviazgo, deberías considerarte una persona más respetable  (y no al revés).

5. Exclusividad

En un free, no hay compromiso de fidelidad. Las personas pueden salir con diferentes “amigos cariñosos” durante el mismo lapso.

En el noviazgo las cosas son distintas.

Por definición, sólo puedes tener un novio o novia a la vez.

Ser infiel en el noviazgo es equivalente a mentir, jugar con los sentimientos de alguien más y degradarte.

La exclusividad es el fun­damento central del noviazgo. Te haces novio o novia de al­guien para tener un trato afec­tivo único. Mientras dure su noviazgo, estarán apartados el uno para el otro.

NOVIAZGOS CONSTRUCTIVOS

Los noviazgos constructivos no están enfermos de absolutismo, idealización o premura pasional. Por el contrario, son relaciones que brindan espacio, dan tiem­po y libertad. Facilitan los estudios, el trabajo, el deporte, la unión familiar y el desenvolvimiento social.

En los noviazgos constructivos no hay maltrato, manipulación, amenazas, culpa, miedo, celos o control excesivo. Al revés. Existe trato agradable, confianza mutua y sensación de alta autoestima. Ninguno de los dos se empecina en besos profundos, caricias genitales y relaciones sexuales.

El noviazgo constructivo tiene reglas, favorece el pro­greso individual, motiva, resuelve con­flictos emocionales.

En resumen: el noviazgo constructivo brinda paz interior.

¿Te ha costado trabajo encontrar novio o novia?

¿Te sientes triste porque otros estrenan noviazgos cada semestre y tú ni siquiera has tenido uno que valga la pena?

Relájate. Esta es una de las áreas de la vida en la que no hay ninguna prisa. Más vale la calidad que la cantidad.

Tener noviazgos destructivos hiere tu dignidad, tu autoestima y tus sentimientos.

Si eres emocionalmente sano o sana, ¿para qué quie­res lastimarte? ¿Qué afán de entregar tu cora­zón a alguien que no lo merece? Tarde o temprano co­no­cerás a la persona que anhelas, y vivirás un noviazgo que te haga sentir honorable y con dignidad.

3

  AMOR  MIO, ¿DONDE  ESTAS?

Toño era un joven muy romántico. Le gustaba com-poner canciones y tocar la guitarra. Pertenecía a una religión estricta en la que no se permitía tener novio, a menos que hubiera intención de matrimonio inminente.

Toño se dedicaba a estudiar y a ensayar en el grupo musical de su iglesia. Conocía a pocas chicas, pero estaba convencido de que su pareja ideal llegaría por gracia divina.

Cuando cumplió veintiséis años, los dirigentes de la congregación religiosa consideraron que ya era tiem-po para Toño de casarse. Él nunca había tenido novia
for-mal, así que le consiguieron una. A manera de profecía, le dijeron que Lorena, la gordita que tocaba el pan-dero, era la mujer indicada para él. Toño no estuvo de acuerdo, al principio, pero poco a poco se acostumbró a la idea. Lorena también aceptó los designios y se casaron.

Hoy en día tienen tres hijos y una vida relativamente estable, pero jamás ha habido fuego ni pasión en su matrimonio. En el fondo, son infelices.

Ambos se reservaron demasiado en su juventud esperando al príncipe o a la princesa ideal, y dejaron que, al final, otros decidieran por ellos.   

¿Cuántas parejas tendré

 antes de casarme?

Sin duda, lo ideal sería que tu primera pareja fuera perfecta para ti, pero eso casi siempre resulta utópico. Recuerda la frase popular que asegura: “Todos los extremos son malos”. Tan ineficaz es tener demasiados romances como ninguno. ¿De qué forma vas a sopesar las diferentes opciones de trato y personalidad en tu pareja si no conociste a nadie más? ¿Cómo y con quién vas a casarte si, antes, no tienes al menos un par de
opciones para compa­rarlas?

¡Te puedes equi­vocar al elegir a un novio o novia, pero no a un esposo o esposa!

Un buen noviazgo te da responsabilidades de adulto joven. Te permite ver tus propios defectos y te motiva a superarte. También te da una nueva perspectiva de lo que en realidad deseas para ti en materia de amor.

El noviazgo constructivo te hace crecer porque te obliga a participar en un nuevo rol: el de pareja.

¿Y dÓnde consigues

un buen partido?

¿Te has cansado de buscar?

¿En el sitio donde te desenvuelves no hay nadie que valga la pena o te llame la atención?

Pues muy simple:

Ensancha tu territorio

Dentro de tu cerradísimo círculo de vida, los prospectos escasean y eso te deprime.

¡Despierta!

Tú no naciste para esas cuatro paredes de confinación.

Decide participar en excursiones con otros grupos, retiros juveniles en nuevas zonas, competencias intercolegiales, reuniones de distintas comunidades. Viaja. Muévete. Preséntate en público y atrévete a ser una persona más vista, más vigente en donde haya muchos jóvenes…

Elige el lugar al que vas a asistir

Pregúntate: ¿Qué sitios frecuentará el hombre o la mujer de mis sueños?

No olvides que casi siempre la ideología de la gente coincide con el medio que frecuenta.

Planea.

¿Quieres una pa­reja atleta? ¡En­tre­na y asiste a com­petencias de tu de­porte favorito!

¿Deseas a alguien intelectual? ¡Ve a bibliotecas, veladas literarias o a competencias académicas!

¿Te apetece una persona que milite en determinado grupo político? ¡Inscríbe­te en actividades de asociaciones si­milares!

¿Buscas a alguien darketo, emo, punketo, rockero,  metalero o cacerolaero?, ve a antros o fiestas de ese gremio.

¿Quieres un campeón de baile? Bueno… pues ya sabes. Baila y saca a alguien a bailar.

Encuentra a tu pareja y conquístala

¿Matrimonio y mortaja del cielo bajan?

¡Lo dudo! Por lo menos en la parte del matrimonio.

Tú te casarás con quien elijas.

Puedes echarle la culpa a otros de los malos matrimonios que ves por ahí, pero, la verdad, cada quien elige a su pareja y decide cómo llevar su relación.

La persona de tus sueños no te llegará a la puerta.

Tienes que salir a bus­carla.

Cuando yo era soltero le pedí a la Divinidad que me enviara a una mujer a mi medida exacta.
Hice un pacto. Yo escribiría un libro formal, completo y de calidad. Al acabarlo, conocería a la mujer de mis sueños. Durante cinco años me dediqué a escribir. Cuando logré terminar y puse el punto final al libro (una novela larga llamada Sheccid) salí al parque, me senté en una banca y esperé. Estaba convencido de que la mu­jer más extraordinaria aparecería en cualquier momento. Se hizo de noche. Nunca llegó. A partir de ese día, todas las tardes salí al parque y me senté en la misma banca a esperar.

Algunas mujeres de antaño ponían a San Antonio de cabeza. Yo hice algo parecido. Escribí un libro, hice un ruego y esperé que el amor llegara. No sucedió. No conseguí novia. Sin embargo, con ese libro gané un premio nacional de Literatura. Juan Rulfo avaló la calidad de mi trabajo y se me abrieron muchas puertas. Entonces comencé a conocer mujeres. De todo tipo; ahí fue cuando tuve la oportunidad de conquistar a una, a mi medida exacta.

No pierdas de vista el punto clave: ¡Yo ya no estaba en­cerrado en las cuatro paredes de mi cuarto, escri­biendo! Había sa­lido al mundo
con un libro de setecientas páginas bajo el brazo y un diploma firmado por el presidente de mi país, bajo el otro.

¿Dios me ayudó a hallar una gran mujer? Bueno, quienes tenemos fe creemos que nada sucede por ca­sualidad, pero yo estoy convencido de que al final, invariablemente, nosotros tomamos las decisiones cruciales. El sí o el no es nuestra responsabilidad única. De nadie más.

¿Eres mujer y te han dicho que esperes sentada?

¿Crees en el mito tradicional de que las mujeres decentes permanecen pa­sivas para ser elegidas? ¿Y no
te parece una costumbre degradante? ¿Acaso no vales igual que cualquier hombre y eres
capaz de pensar, sentir o decir lo que quieres?

Mujer, ¡tú tam­bién puedes con­­quistar a tu pa­reja! 

Hazlo de ma­nera inteligente.

No olvides que a los hombres les gusta, por naturaleza, liderar y perseguir. Si te muestras perseguidora o rendida a los pies de un hombre, es posible que él pierda todo el interés en ti. Aprende a jugar el juego de la presa suculenta que se muestra interesada y
alcanzable, pero después desaparece. Haz que el hombre de tus sueños te persiga.

Insisto. No será fácil. Requerirás de estrategia y acción. Rara vez llegará a tus manos, sin ningún esfuerzo, algo o alguien que de verdad valga la pena. Lo bueno hay que buscarlo.

Una vez escuché a un chico decir que todas las mujeres valiosas que conocía estaban casadas o tenían novio. No es siempre así, pero si te sucede, dejemos esto en claro: en aras de la dignidad y honorabilidad jamás deberás enamorarte o buscar el afecto de una persona casada. ¡Olvídate por completo de ese sector de la población!, pero del resto no hay nada escrito.

Si hallas a alguien que reúne tus requisitos, deja que se fije en ti. Con mucha probabilidad tendrás que competir por la mujer o el hombre de tus sueños. Esto es lo interesante en la juventud. El juego de contender, cambiar de opción y elegir la mejor, es permitido y aceptable. Pero juega con elegancia y discreción si no quieres que te rompan la nariz.

Fíjate bien a quién conquistas

El ego puede causarte una mala broma. Si te sientes rechazado o rechazada, quizá llegues a obsesionarte y trates de conquistar a alguien a toda costa. No lo hagas.

A veces cuando ganas pierdes y cuando pierdes ganas.

Lograrás tu verdadera dignidad sexual si te relajas y usas la cabeza. No porque conozcas a una persona atractiva, significa que es para ti. Afina tu puntería. Te diré cómo…

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