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Conflictos, creencias y sueños

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LA LIBRETA PERSONAL

En mi juventud me enamoré perdidamente de una chica que ni siquiera volteaba a verme. Para compensar mi soledad comencé a escribir. Usé una libreta personal a la que titulé igual que este libro. Conflictos, creencias y sueños. Después hice la segunda, la tercera, la cuarta… Esas libretas me acompañaron por más de una década. Se volvieron el tronco del que brotaron las ramas de mil historias; algunas protagonizadas por José Carlos y Sheccid, personajes basados en los hechos reales de mis propias vivencias.

Han pasado muchos años desde que inicié la escritura de mis Conflictos, creencias y sueños. Tenía catorce. Hoy cincuenta y dos. Casi cuarenta. En ese lapso (ya llovió) he dado clases de literatura, he dirigido talleres de redacción, me convertí en ingeniero y empresario. Pero cuando me preguntan “de entre todas tus actividades ¿qué te define mejor?”, siempre contesto: Soy escritor. Amo escribir. Pagaría por escribir, aunque extrañamente me pagan. A la fecha he escrito treinta y tres libros. Entre originales y apócrifos, calculamos que se han impreso más de cuarenta millones de ejemplares. Detrás de cada título hay meses, y a veces años de trabajo.

Ahora voy a hacerte una confesión:

Continuamente se me acercan personas que quieren escribir y me dan sus borradores a revisión. Amigos, familiares, conocidos, compañeros, visitantes, ¡me envían sus apuntes con la esperanza de que les diga cómo publicarlos! Me la paso tratando de explicar técnicas de escritura y exhortando a los aspirantes a comenzar de nuevo. A veces he terminado reescribiendo textos de otros, solo para liberarme de la presión. Tengo un cuñado dentista a quien le sucede algo similar. Las personas, cuando lo ven, abren la boca; no importa si están comiendo barbacoa; le enseñan los dientes pidiendo una opinión o un tratamiento provisional. No siempre es lo más agradable, ni lo que mejor funciona. Ahora mi cuñado solo atiende en su consultorio, y yo decidí escribir este método. Simple. Práctico. Con secretos que todo aspirante a escritor necesita saber. Un manual diseñado para personas de mente joven. Como tú.

Eres buen lector.

Detrás de todo buen lector hay un escritor en potencia. Detrás de todo buen escritor hay un lector insaciable.

Tienes talento. Hay personas cuyos cerebros son perezosos para imaginar y entablar conexiones a través de palabras; prefieren dibujitos; no saben y no quieren aprender a expresarse. Tú eres distinto. Disfrutas las buenas frases. Te esfuerzas por hablar y redactar bien… Insisto. Tienes talento. Pero te falta disciplina. Y coraje. Sacúdete las malas experiencias del pasado. Tal vez alguien desestimó tus escritos, o ni siquiera los leyó a profundidad y te rechazó. Tal vez fui yo mismo. Perdóname. No tomes tan a pecho la opinión distraída de un atareado. Retoma ese sueño que alguna vez te hormigueó en la mente y vuelve a pensar en él. Sí. Tú puedes escribir con excelencia. Tus textos dejarán huella en el mundo… Créeme… y créelo.

Pongamos manos a la obra.

Usaremos un método que funciona.

  1. Te plantearé 7 PRUEBAS Y 25 RETOS. Para ejemplificarlos usaré casi siempre textos de José Carlos y Sheccid, extraídos o derivados de la saga Los ojos de mi princesa. A partir de ellos harás tus propios escritos.
  2. No pienses en la cima “inalcanzable” de publicar un éxito de librería. No mires hacia arriba. Solo concéntrate en el peldaño de cada día. El escalón de hoy.
  3. Haz los ejercicios de escritura con esmero. Enfrenta los retos y aprende muy bien los principios que se desprenden de ellos.
  4. En cada capítulo escribe un texto individual, distinto y autónomo; enfócate en que sea bello por sí solo. Al final te explicaré cómo ligar todos esos documentos entre sí para crear un libro.
  5. Escribe a mano, aquí mismo. Con pluma. No en el teclado de una computadora, no dictando a una grabadora, no en un teléfono. En principio es importante que aprendas a sentir el contacto directo de tu mente con las letras. Porque escribir a mano es como cantar a capela, como montar un caballo a pelo, como beber agua de un manantial. Más adelante usaremos dispositivos electrónicos para editar.
  6. Ignora a los seudocultos que te critican porque quieres escribir. Los inquisidores de las letras suelen ser paupérrimos en su producción literaria, cortos en su cantidad de lectores y profusos en sus opiniones descalificatorias. Te odiarán; sobre todo si la gente comienza a leerte. Acostúmbrate. Y supéralo. No escribes para ellos.
  7. Haz tuyo este libro. Ponle tu nombre. No lo prestes. Cuídalo; comiénzalo y termínalo.

Forma parte del nuevo grupo de escritores CCS 7-25, nacido de Conflictos, creencias y sueños, 7 pruebas, 25 retos. Hagamos grande este movimiento. Conozcámonos, leámonos, sumemos fuerzas. Será una plataforma que permitirá unir en la distancia y el tiempo a personas con ideales e intereses similares. Esa es la magia de la palabra escrita.

Si te parece bien, empecemos…

 

 

Bienvenido a la aventura de escribir.

(¿Dije bienvenido? ¿Y si eres mujer? ¿No debería decir bienvenido(a)?, o bienvenid@. Bueno, usemos el idioma correctamente. En español cuando alguien se dirige a una audiencia mixta, el género gramatical masculino engloba y comprende a ambos sexos; decir frases como “bienvenidos y bienvenidas, queridos y queridas, compañeros y compañeras, hermosos y hermosas” es una moda política ingenua y grotesca).

De nuevo. Bienvenido a la aventura de escribir.

Nuestro recorrido se divide en 7 grandes pruebas, cada una con sus retos. En total 25. Como en esos certámenes de atletas en los que aguerridos jugadores enfrentan diferentes desafíos, cada reto superado nos enseñará un principio.

 

Primera prueba para escritores CCS 7-25:

 


 

Destinatario real

PIENSA EN ALGUIEN

 

Antes de comenzar a escribir, imagina a tu lector; trata de encontrarte cara a cara con él; aprende a escucharlo para que puedas hablarle al corazón.

Vamos a ver.

  • Si escribes solo para cumplir con un trabajo, desahogarte, matar el tiempo, o hacer los ejercicios de catarsis que te encargaron en el hospital psiquiátrico, está bien (escribir sirve para todo eso), pero no eres escritor.
  • Si escribes para lucirte ante el mundo, para que el pueblo te conozca y te venere, para que los neófitos adinerados te contraten como conferencista; y para que la fuerza te acompañe, lo siento, tampoco tienes madera de escritor.
  • Quien escribe de verdad, lo hace para que una persona le lea.

Dije UNA. No dos, ni cien, ni mil.

Cuando escribí el libro Sangre de Campeón, tenía en mente a mi hijo, de 8 años. Todas las frases, páginas, e ideas, iban dirigidas a él. Después, ese libro fue leído por millones de lectores de todas las edades, pero como, de origen, se concibió para un Destinatario Real, el libro se convirtió en un regalo que cada lector tomó para sí mismo. Cuando escribí La última oportunidad pensaba en un amigo de la universidad, y Juventud en éxtasis significó una carta personal al joven que yo mismo fui diez años atrás.

Piensa en un ser humano específico (no en muchos). Si puedes, imagina a alguien íntimo; así, el resultado será más intenso. Es EL PRINCIPIO DE INTIMIDAD EN LA COMUNICACIÓN: “Nuestra capacidad de decir cosas valiosas es directamente proporcional a la importancia percibida de la persona a quien nos dirigimos”.

En mi caso, al escribir Conflictos, creencias y sueños, supe que solo le daría ese regalo a la persona amada. Me propuse escribir para ella. Mi musa imaginaria. Mi Sheccid. Haz lo mismo. Piensa en tu pareja. La que tuviste. La que tienes. La que tendrás. No se me ocurre un destinatario más valioso con quien podrías compartir tus alegrías y sinsabores, con quien serías capaz de fusionar tu alma y tu piel, exorcizando la soledad y gozando el calor de un alma complementaria. Dirígete a él o ella. Escribe con ese nivel de confidencia y ocurrirá algo maravilloso.

Observa este ejemplo.

José Carlos:

Me intimida un poco escribirle a un escritor. Pero después de leerte me siento inspirada.

Yo no sé quién eres. O, mejor dicho, te conozco menos de lo que tú pareces conocerme. Pero sé una cosa. Dios ha permitido que tú tuvieras ese amor (o esa obsesión) hacia mí, para decirme a través de ti que soy digna de recibir cariño.

Mi vida ha sido muy desafortunada… Podría ser el argumento de una novela triste. Algún día te la contaré para que la escribas. Es una historia en la que hay desgracias y aparece un milagro que brinda a los protagonistas esperanza. Ese milagro eres tú…

Me halaga que me quieras tanto… y asegures que tengo predisposición para el amor y que has visto en mis ojos una profundidad distinta, que creas haber percibido en mí la sensibilidad de alguien desesperado por la soledad absurda. Sigo sin comprender cómo sabes eso. ¿Quién te lo dijo?, ¡y vuelvo a pensar que es un milagro!

José Carlos, gracias por considerarme en tus planes, por demostrarme que los sueños pueden hacerse realidad, y sobre todo gracias por decirme que mi condición inicial no determina mi porvenir…

Amigo, en cuanto me sea posible, buscaré la forma de regresar a ti.

 

 

Iniciarás tu libreta de Conflictos, creencias y sueños. Quizá se convierta en tu materia prima para concebir después un libro. Tienes mucho que decir. No lo guardes en un cajón. Sal a la luz. Sé luz. Atrévete a más. Exprésate como nunca antes.

 

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